Turismo en España: Parador de Gredos, pionero de la red y cuna constitucional

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“Un parador es un destino turístico en sí mismo”. Esta aseveración de Eva Legaza, directora del Parador de Gredos, el primer alojamiento de la red pública hotelera resume en gran medida la filosofía que inspiró aquel establecimiento primigenio, tal y como pone de manifiesto en la entrevista concedida al programa Marca España de Radio Exterior de España dentro del espacio que dedica a estos hoteles singulares.

Ubicado en Navarredonda de Gredos, en la provincia de Ávila, fue inaugurado por el rey Alfonso XIII el 9 de octubre de 1928. Sin embargo, sus orígenes se remontan casi dos décadas antes cuando el Gobierno de José Canalejas se planteó crear una estructura hotelera, inexistente en nuestro país a excepción de las grandes ciudades, para hospedar a los viajeros, mejorar la imagen internacional de España y atraer turistas extranjeros. “El turismo en Europa en aquellos años demandaba unas infraestructuras que España no tenía en aquel momento, salvo las grandes capitales”, explica la directora. En 1911 se creó la Comisaria Regia de Turismo y al frente se situó al marqués de la Vega-Inclán, amigo del monarca, quien desde esta entidad pudo desarrollar en gran medida sus inquietudes, centradas en la revalorización, recuperación, conocimiento y difusión del Patrimonio Cultural Español.

“Fue verdaderamente un impulsor del turismo en España. La Comisaría lo que utilizaba como reclamo para atraer a los turistas era el patrimonio natural y monumental. La idea de conservación y promoción del patrimonio era la gran novedad. Y lo que iba a diferenciar a Paradores del resto de los establecimientos hoteleros más que nada era la construcción de hoteles en castillos, conventos o palacios, que hasta entonces no existía”, amplía Legaza.

La directora esgrime como otro de los objetivos del nacimiento de la red el potenciar el turismo automovilístico “que en esa época estaba en auge entre las clases acomodadas”, lo que dio origen a la construcción a lo largo de diferentes rutas viarias de edificios “confortables” para dar cabida a este tipo de clientes. Y dentro de esta misión se apostó decididamente por erigir hoteles en enclaves naturales únicos donde la iniciativa privada no podía invertir, como es el caso de Gredos. “Salvo las grandes capitales, el resto del país no se conocía prácticamente. Necesitaba mostrar la riqueza natural y patrimonial de España y por eso querían atraer al turista a lugares hasta entonces desconocidos. Y sigue pasando igual, cualquier pueblo de España querría tener un Parador. Los paradores como tal son un destino y hay muchos clientes que han conocido Gredos porque había un parador en él”, resume la directora.

Vínculos cinegéticos

La elección de Gredos para levantar el parador pionero la atribuye en gran medida a su vinculación con la caza. “Era un lugar como perdido y desconocido en aquella época. Alfonso XIII, que era gran amigo del marqués de la Vega, sí que viajaba constantemente a Gredos para cazar. De hecho, en 1905 se crea el Coto Real de Gredos, donde el rey velaba por el cuidado de la sierra de Gredos y de su fauna, ya que la cabra hispánica en aquella época estaba en peligro de extinción. Y varios propietarios de la zona cedieron sus terrenos al rey a cambio de esta protección de la cabra. Entonces hay una carta del marqués de la Vega Inclán que manda al rey en la que dice que hay un enclave perfecto que le iba a encantar para hacer el primer establecimiento de la red, el primer establecimiento hotelero de calidad”, abunda Legaza.

zonas comunes del parador de Gredos.

La instalación del parador supuso un importante impulso económico para una zona deprimida que comenzó a basar en el turismo gran parte de su desarrollo. Tal y como reconoce el alcalde de Navarredonda, José Manuel Jiménez, conllevó la llegada de la modernidad. De pronto dispusieron de carreteras, teléfonos o gasolineras. El Ayuntamiento exigió la contratación de personas del pueblo a cambio de facilitar el abastecimiento de agua y eso representó el paso de una economía tradicional de subsistencia a una moderna de servicios.

“Cuando se inaugura el parador de Gredos la gente que aquí estaba sujeta a un modo de vida totalmente rural, de repente ven una actividad que no tiene nada que ver con lo que ellos habían estado haciendo cuidando vacas, sembrando campos de centeno… Y tienen que aprender a hacer una serie de actividades que nada tenía que ver con lo que habían aprendido o con lo que les habían enseñado sus padres. Entonces hubo un revulsivo social en ese sentido”, relata.

Edificio de nueva construcción con fachada reutilizada

De regios muros de piedra, el parador es un edificio de nueva planta, si bien en línea con los valores que defendía el marqués de la Vega Inclán, la fachada principal provenía de una casa señorial en ruinas de Villacastín “que -apunta la directora- era una forma de fomentar recuperación de patrimonio monumental”. Construido con materiales nobles comunes de la zona como granito, madera y pizarra, el majestuoso edificio es obra del arquitecto Julián Delgado. En su interior, la decoración rústica de inspiración castellana hace que sea un lugar acogedor y señorial a la vez.

Parador de Gredos, exteriores.

Concebido con tan solo 14 habitaciones y pensado inicialmente solo para albergar a los clientes y el servicio, a lo largo de los años ha sido objeto de dos ampliaciones que le han permitido alcanzar las 148 plazas actuales, repartidas en 74 habitaciones, de las que dos son junior suites y cuatro doble superiores con terraza. “Alfonso XIII hizo una promoción del Parador buenísima porque invitaba a muchísimos amigos suyos y era un reclamo estar en un sitio en el que el rey se alojaba. Y después fue tanto el éxito que tuvieron que hacer dos ampliaciones, una en el año 55 y otra en el 74”, justifica.

Parador de Gredos. Doble superior.

Gracias a estas expansiones el establecimiento dispone actualmente de restaurante, dos cafeterías, salones con chimeneas, un salón de convenciones y eventos con capacidad para 250 personas, salón de juegos con zona adaptada para niños menores de 8 años, pista exterior polideportiva… “Evidentemente ahora damos muchos más servicios. Tenemos más capacidad de servir eventos grandes: bodas, convecciones, congresos… Eso antes no existía ni tenía capacidad en cuanto a espacios. Ahora sí, estamos preparados para cualquier tipo de evento”, compara Legaza.

Parador de Gredos.zona de juegos

Sin embargo, si por algo destaca el parador de Gredos, encaramado al Alto del Risquillo, son las espectaculares vistas panorámicas que se disfrutan desde sus terrazas del Valle de Tormes, la Sierra de Priedahita y Béjar y el macizo de Gredos. “Lo que más valora el cliente de la estancia es la ubicación y las vistas La ubicación no puede ser mejor. Es uno de nuestros puntos fuertes ya que linda con el parque regional de la Sierra de Gredos.”, destaca.

Parador de Gredos.Terraza

Cocina tradicional puesta al día

La rica y abundante gastronomía de la zona es otro de sus grandes atractivos. El establecimiento apuesta por la cocina tradicional puesta al día y conquista a los comensales con platos tan emblemáticos como las alubias del Barco, la ternera de Ávila en diferentes versiones, pero con el chuletón y el solomillo como exponentes estrella, las patatas revolconas, las migas, los asados, las recetas de bacalao y de trucha… sin olvidar “pecaminosos” dulces como las natillas serranas, el arroz con leche y las yemas de Ávila.

Patatas revolconas

Unas propuestas contundentes que se pueden contrarrestar con algunas de las numerosas y espectaculares excursiones a lugares únicos para las que el hotel es el punto de partida perfecto. Es el caso del Puerto del Pico, donde se encuentra una de las calzadas romanas mejor conservadas de España, el paraje de las Cinco Lagunas o el Circo de Gredos, desde donde se contempla el Pico Almanzor y la Laguna Grande de Gredos. La ruta hasta esta última es precisamente la que recomienda Legaza como imprescindible para cualquiera que se acerque hasta el Parador. “Es una ruta por la sierra, con hora y media de subida y otra hora y media de bajada, vistas espectaculares y relativamente sencilla porque la puede hacer cualquier persona”, resume.

Rodeado de aguas cristalinas, la directora advierte de que en la época estival no hay que perderse un refrescante baño en Las Chorreras, donde el río Tormes brinda un espectáculo de cascadas y rápidos entre enormes peñascos de granito donde ha esculpido marmitas de gigante, o en la Garganta de Valdeascas, donde el arroyo que le da nombre ha modelado una sucesión de pozas y rápidos. “El reclamo que tenemos en verano son los ríos, las pozas naturales para bañarse, que llaman la atención”, subraya. Así mismo, a tan solo media hora en coche se ubica Arenas de San Pedro, un bonito pueblo conocido por su patrimonio y por las Cuevas del Águila, una de las maravillas del Valle del Tiétar.

Territorio del verderón serrano

Pero tampoco hay que ir muy lejos para disfrutar plenamente de la naturaleza. Desde el propio jardín del parador se puede acceder al impresionante Pinar de Navarredonda de Gredos, un bello paraje para desconectar y disfrutar del sonido del bosque. “Tenemos justo al lado el pinar de Navarredonda de Gredos que tiene una ruta señalizada de una hora de duración que es impresionante. Los pinos son de tipo albar y, además, yo he visto corzos, ciervos, jabalíes… Es precioso por la cantidad de animales que puedes ver y por los sonidos del bosque”, promociona la directora.

Parador de Gredos. Terraza cubierta.

Esa riqueza faunística es precisamente otro de los reclamos del establecimiento, tanto desde el punto de vista cinegético, con la cabra hispánica como pieza más preciada “que atrae a aficionados a la caza de todo el mundo y que continúa siendo un referente en el desarrollo turístico de la zona”, como desde la vertiente de la observación y conservación, con un importante tirón del turismo ornitológico. Un avistamiento de aves entre las que suscita una especial atención el verderón serrano, un pequeño pájaro de montaña, de bellos tonos verdes y amarillos, gregario, muy cantarín en primavera y muy sociable fuera de la época de reproducción. “Nosotros lo desconocíamos, pero parece ser que tenemos un ave en el pinar de Navarredonda, que es el verderón serrano, muy demandada entre el cliente extranjero. De hecho, venían todos con sus telescopios… a verlos. Y nosotros no sabíamos que teníamos ese pájaro tan importante”

Desde el parador se gestiona también una interesante oferta de turismo activo dentro de que la que se puede montar a caballo, tiro con arco, escalada montañismo, parques de aventuras en los árboles… y se organiza rutas guiadas micológicas y ornitológicas. También es un lugar ideal para contemplar las estrellas y programa de abril a octubre observaciones astronómicas con telescopios de última generación guiadas por expertos. Y es, que como recuerda la directora, está ubicado en un enclave espectacular que goza de la certificación Starlight, otorgada por la fundación homónima, por los cielos limpios y libres de contaminación lumínica.

Gredos. Startlight.

Dentro del perfil del cliente, la directora incide en que, principalmente, es turismo nacional y que, en un 90%, procede de Madrid, dada su proximidad. Muchos de ellos llegan atraídos por el Parador y luego han descubierto el magnífico entorno. Una creciente demanda que provoca que se alcance el 100% de ocupación los fines de semana, puentes y en periodos vacacionales. “Estamos siempre llenos y hay que hacer la reservas con mucha antelación. Y como ofertamos muchas actividades para hacer, también nuestros clientes son diversos. Suelen venir parejas, pero también familias con niños. Todo el mundo tiene cabida. Hay gente que viene a cazar, hay gente que viene con perros, porque también admitimos mascotas, perros y gatos, y la convivencia es buenísima. Cada uno tiene su espacio. Como el parador tiene muchas zonas comunes y tiene un espacio natural magnífico, nadie se molesta. Cada uno puede hacer lo que quiere y todos disfrutan”, relata.

 Refugio de los padres de la Constitución

Sin lugar a dudas, sus huéspedes más ilustres, son los conocidos como “padres de la Constitución”. Entre mediados de febrero y comienzos de marzo de 1978, tras meses de filtraciones y huidas por Madrid, según cuentan los cronistas, los partidos políticos decidieron enviarlos a un sitio donde nada pudiese distraerlos. Los siete ponentes de la Carta Magna se recluyeron en el Parador, un lugar discreto que invitaba a la tranquilidad, para elaborar el texto primigenio de la ponencia.

De aquel momento histórico queda una foto memorable, la única instantánea la sacó Javier Lumbreras, del Diario de Ávila, en la que no están todos presentes, y una placa conmemorativa donde figuran los nombres de “los siete magníficos”: Miguel Herrero Rodríguez de Miñón (UCD), Gabriel Cisneros Laborda (UCD), José Pedro Pérez Llorca (UCD), Gregorio Peces Barba (PSOE), Manuel Fraga Iribarne (AP), Jordi Sole Tura (PCE-PSUC) y Miquel Roca Junyent (Convergencia), que precisamente regresaron al lugar en 2003 con motivo del 25º aniversario.

Parador de Gredos. Refugio padres Constitución.

Eva Legaza sostiene que la elección “no fue casual” sino que vino motivada en gran media porque Fraga acudía con regularidad a la zona a pescar y era cliente habitual del parador. “Le encantaba la zona y consideró el parador como un lugar idóneo para esta reunión en el que podían trabajar sin problemas y sin interrupciones de la prensa ni de nadie”, explica. Y recuerda, según los testimonios de los antiguos trabajadores, que los ponentes y abogados pasaban muchas horas en el Salón del Silencio, rebautizado hace dos décadas como el Salón de los Ponentes, donde pudieron elaborar al fin la primera versión definitiva de la Constitución. Marca España recuperó el testimonio de Elisa, una de aquellas empleadas, quien aseguraba que el ambiente durante aquellos días “era fantástico y estaban como en su casa porque habían venido otras veces, sobre todo Fraga, que cuando llegaba era como de la familia”.

En la actualidad el Salón de los Ponentes es un atractivo más del Parador y es visita obligada incluso para muchos clientes de paso que no se alojan en el establecimiento. “Vienen exclusivamente a ver el salón, con mucho respeto nos preguntan, y algunos se quedan impactados de pensar que se fraguó allí y de la historia que tiene”, relata la directora asegurando las vistas desde el ventanal y la acogedora chimenea “fueron la fuente de inspiración”.

Tomado de parador.es

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