Uno de los mayores misterios del milenario ejército de terracota en China fue resuelto

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El hallazgo explica por qué las armas reales que portaban miles de estatuas no se han oxidado con el paso de los milenios.

En marzo de 1974, unas obras de abastecimiento de agua en la provincia de Shaanxi, en China, revelaron un hallazgo incríble: todo un ejército compuesto por 8.000 guerreros y sus caballos hechos de terracota y a tamaño real ocupaban varias fosas que se extendían por cientos de metros. Más de cerca, observaron que las caras, los gestos e incluso las barbas y los peinados eran diferentes según las estatuas, que se atribuyen al primer emperador de China de la Dinastía Qin, Qin Shi Huang (210-209 a. C). Al parecer, el dirigente mandó preparar este mausoleo para seguir teniendo las tropas bajo sus órdenes, incluso después de muerto. Y, a pesar de no estar ya en este mundo, dispuso que todas llevasen armas reales, las cuales han superado más de dos milenios sin oxidarse, para el asombro de la humanidad.

Las lanzas, ballestas, espadas y cuchillos que portaban los guerreros de terracota de Xian presentaban un revestimiento cromado del que se creyó que era una revolucionaria y antigua forma de conservación del bronce que no ha podido ser reproducido hasta el siglo XX. Sin embargo, un estudio firmado por investigadores de la University College of London junto con el Museo del Ejército de Terracota y publicado en la revista “Scientific Reports”, afirma que solo se trata de un componente circunstancial. Muy lejos de un tratamiento pionero en la conservación de armas.

ARMAS «CONTAMINADAS»

«Los guerreros de terracota y la mayoría de los materiales orgánicos del mausoleo se recubrieron con capas protectoras de laca antes de pintarlos con pigmentos. Pero, curiosamente, las armas de bronce no», explica el profesor Marcos Martinón-Torres (Universidad de Cambridge y anteriormente del Instituto de Arqueología de la UCL).

Es decir, los niveles de cromo presentes en la terracota eran más mucho más altos que los de las armas. Además, había más residuos en empuñaduras de madera y bambú y zonas cercanas al guerrero, lo que indicaría «que la laca era una fuente no deseada de cromo en el bronce, y no un antiguo tratamiento anticorrosivo»: el líquido aplicado a la terracota habría caído sin querer en las armas.

«Encontramos un contenido sustancial de cromo en la laca, pero solo un rastro de cromo en los pigmentos y el suelo cercanos, posiblemente por contaminación. Los rastros más altos de cromo que se encuentran en los bronces están siempre en las partes de armas directamente asociadas a elementos orgánicos ahora en descomposición, como ejes de lanza y las empuñaduras de las espadas, que eran de madera y bambú y que también habrían tenido un revestimiento de laca», concluye Martinón-Torres.

DECENAS DE ARMAS Y MILES DE PUNTAS DE FLECHA

Las armas con las que se encontraron a los guerreros de Xian eran totalmente funcionales. Se han recuperado docenas de lanzas, ganchos, espadas, gatillos de ballesta y hasta 40.000 puntas de flecha de este ejército congelado en el tiempo. Aunque los componentes orgánicos originales de las armas, como los ejes de madera, las aljabas y las vainas, en su mayoría se han deteriorado en los últimos 2.000 años, el bronce permanece en muy buenas condiciones, lo que significaba una gran incógnita para los investigadores.

Desde las primeras excavaciones del ejército de terracota en la década de los setenta se han sugerido diferentes teorías al respecto. La más aceptada era que su conservación se debía a que los fabricantes de armas de Qin habían desarrollado un método único para prevenir la corrosión del metal. Las huellas de cromo detectadas en la superficie de las armas de bronce dieron origen a la creencia de que estos artesanos inventaron un precedente a la tecnología de recubrimiento de conversión de cromato, una técnica patentada solo a principios del siglo XX y que todavía se usa en la actualidad. Esta idea era tan aceptada que incluso ha sido citada como verdadera en libros de divulgación y medios de comunicación.

Este estudio contradice esa idea. Los investigadores sugieren que el buen estado del bronce es debido a otros factores, como las condiciones del suelo, con un pH moderadamente alcalino y un bajo contenido orgánico. Aunque no está claro del todo el misterio, ya que esto explicaría solo en parte su buen estado de conservación.

«AÚN ES POSIBLE UNA TECNOLOGÍA MISTERIOSA»

En palabras de Xiuzhen Li, coautor del estudio: «Algunas de las armas de bronce, espadas, lanzas y alabardas en particular, muestran superficies brillantes casi prístinas y cuchillas afiladas después de 2.000 años enterradas (…) La composición de bronce de estaño, la técnica de temple y la naturaleza particular del suelo de las fosas explican de alguna manera su notable conservación. Sin embargo, aún es posible que la Dinastía Qin hubiera desarrollado una tecnología misteriosa y este asunto merece más investigación», concluye.

Al analizar cientos de artefactos, los investigadores también encontraron que muchas de las armas de bronce mejor conservadas no tenían ninguna superficie de cromo. Para estudiar las razones de su excelente estado simularon la intemperie con unas réplicas en una cámara ambiental en Xian y otra en Inglaterra. Los bronces enterrados en el suelo chino permanecieron casi puros después de cuatro meses de temperatura y humedad extremas. Muy al contrario de otras réplicas enterradas en suelo británico y que mostraron una severa corrosión.

«Es sorprendente la cantidad de información importante y detallada que se puede recuperar a través de la evidencia tanto de los materiales naturales como de las complejas recetas artificiales que se encuentran en el mausoleo: bronce, arcilla, madera, laca y pigmentos, solo por nombrar solo algunos. Estos materiales proporcionan historias complementarias en una historia más amplia de estrategias de producción artesanal en los albores del primer imperio de China», asegura Andrew Bevan de la UCL y otro de los coautores del estudio. Parece ser que las miradas de los guerreros de Xian aún esconden algunos secretos más.

Textos y fotos: elmundoalinstante.com

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