FERNANDO GAITÁN: EL SÚPER GENIO DE LAS TELENOVELAS

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Por Guillermo Romero Salamanca
Escribe a mil. Sus dedos pasan por el teclado como si fueran máquinas cibernéticas. Tienen que moverse a la misma velocidad con la cual desarrolla en su mente, decenas de ideas.
Un día le dijo al maestro Bernardo Romero Pereiro –el gran personaje de la televisión colombiana—cuando fue a su oficina en RCN Televisión: “muestre a ver cómo es que se escribe un libreto”. El maestro no sólo le dio unos cuántos, sino que le aconsejó cómo hacerlos.
Fueron unas lecciones de un maestro con un genio que en cuestión de unos pocos años, llegaría a convertirse en máximo exponente de la telenovela en el mundo. Sí, en el mundo. Con “Yo soy Betty, la fea” –su obra cúspide—se registró en el famoso Libro Guinness World Records “como la telenovela más exitosa de la historia, al ser emitida en más de 100 países, ser doblada a 15 idiomas y contar con 22 adaptaciones alrededor del mundo”.
Trabajo difícil de igualar.
Este insigne escritor colombiano –que nació el 9 de noviembre de 1960 en Bogotá—ha escrito novelas como “Azúcar”, “Café, con aroma de mujer”, “Guajira”, “Hombres”, “Francisco el matemático”, “Carolina Barrantes”, “Yo soy Betty, la fea”, “Ecomoda”, “Hasta que la plata nos separe”, “A corazón abierto” y “Profesión: bruja”, entre otras.
El tema de la escritura le llamó la atención desde muy temprana edad. Incluso, cuando terminó el bachillerato en el colegio León de Greiff ingresó a El Tiempo donde laboró en la Unidad Investigativa.
Concursó luego como libretista y le llamaron a trabajar a RCN donde emprendió una carrera de éxito. Era, como decían las revistas del espectáculo, “el rey midas de las telenovelas”.
Cuando escribió “Yo soy Betty, la fea”, escasamente tenía tiempo para dormir un rato. Los actores esperaban ansiosos en los pasillos de la programadora, en las salas de maquillaje, en los jardines o en salones, los libretos que les llegaban a través del fax.
Siempre aparecía con nuevas ideas, nuevos personajes, escenas fantásticas que llevaban al televidente a seguir una historia con la cual soltaron carcajadas, sufrieron, lloraron y compartieron cada uno de los instantes que se vivían en la fábrica de vestidos.
La obra, para distracción de los colombianos, se estrenó el 25 de octubre de 1999 y finalizó el 8 de mayo de 2001. De inmediato, decenas de programadoras de televisión del mundo entero comenzaron a pedir los capítulos para doblarlos en sus respectivos idiomas, tantos que ni el mismo Gaitán lo sabrá o para pedirle los libretos y realizar sus propias adaptaciones.
“Yo soy Betty, la fea” alcanzó cifras como 45 puntos en hogares y picos de hasta 54.7 puntos. Momentos difíciles de igualar en estos tiempos.
En la parte económica la novela le dejaba a RCN unas ganancias estimadas en 3 mil millones de pesos al mes.
A Fernando Gaitán lo invitaban de todas partes para ofrecer conferencias o dictar cátedra sobre cómo hacer exitosa una novela. Iba a Nueva York en una semana y a la otra estaba en Santiago de Chile. Después pasaba por México y terminaba en Puerto Rico.

Fernando Gaitán renunció a la vicepresidencia de producción de RCN
Una verdadera estrella de la televisión. Foto entretengo.com

En el exterior sigue siendo un ícono.
La pared de ego de su casa se ampliaba cada vez más para entronar premios como Los India Catalina, Simón Bolívar, TvyNovelas, Radio Caracas, Asociación de Cronistas del Espectáculo de los Estados Unidos y múltiples homenajes de diversos canales de televisión. Se ha codeado con los más grandes guionistas de la televisión internacional y se le reconoce como un “creativo sin precedentes”.
A pesar de tantos y tantos triunfos, Fernando Gaitán Salom sigue siendo un hombre sencillo que aún no ha comprendido la magnanimidad de su obra y los colombianos aún no han descubierto a este inmenso ser que escribe rápido en el computador, aunque sus manos intenten copiar sus ideas en el mismo instante que las produce en su magistral mente.


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