Iván Francisco Villazón: “El cantante vallenato que rompe los micrófonos”

0
55

Por Guillermo Romero Salamanca

“¿Y este muchacho en qué está pensando?”, se preguntó el político liberal, senador, alcalde de Valledupar, embajador de Colombia en Bolivia y uno de los gestores del Departamento del Cesar, cuando le comentaron que su hijo abandonaba los estudios de Derecho en la Universidad Externado de Bogotá y se dedicaría a cantar vallenatos.

Tanto el patrón electoral como doña Clara Elisa Aponte, su mamá, le insistieron al muchacho que dejara el canto para las parrandas que hacían en su casa y siguiera con los estudios. Pero no pudieron y entonces Iván no volvió a ojear los códigos, libros de leyes y visitar los juzgados. Más bien le sacaba interés a estar en las tarimas y ser un juglar de pueblo en pueblo.

La culpa quizá la tenían sus mismos padres porque en su casa era un encuentro permanente de músicos, compositores y acordeoneros como Nicolás “Colacho” Mendoza y el mismísimo Alejo Durán.

El niño aprendió rápidamente a tocar la caja e incluso participó en el Festival de la Leyenda Vallenata tocando la guacharaca.

Pero el muchacho que nació el 25 de octubre de 1959 y fue bautizado como Iván Francisco Villazón Apone le llamaba poderosamente la atención la música, los versos, los conciertos, cantar y que le escucharan.

Si hubiera seguido por el Derecho tal vez hoy ya hubiera sido congresista, alcalde de Valledupar, gobernador, embajador y hasta ministro, pero no, le atrajeron más las notas y los versos que las leyes.

Eso sí, habría que aclarar, que ha permanecido fiel al auténtico vallenato, no le ha mezclado ni boleros, ni reguetón, ni champeta. No. Se ha quedado en la claridad de paseo, merengue, puya y son. De pronto se ha inspirado en canciones románticas como proponía Alfonso López Michelsen.

Sin temor a equivocaciones, la vida musical a pasos agigantados de “La Voz Tenor” ha sido exitosa, al punto que los entendidos lo han considerado desde siempre como el relevo generacional de la época.

Es el cantautor que con más Reyes Vallenatos ha llegado a grabar: Orángel “El Pangue” Maestre, Raúl “Chiche” Martínez, Gonzalo Arturo “Cocha” Molina, Beto Villa Y Saúl Lallemand.

Invierte horas seleccionando canciones, escribiendo, porque también es considerado como uno de los maestros más prolíficos según la Sociedad de Autores y Compositores, Sayco.

Así lo hizo desde el primero momento cuando grabó en 1984 con el acordeonero Alfredo Gámez en Philips.

Luego determinó grabar con Orángel “el pangue” Maestre y dejó impresa su voz con temas como “Mella condolete”, “Mi pedazo de acordeón” y “Sufrir”.

La CBS se interesó en su voz, esa que rompía micrófonos y le grabaron con Raúl “El Chiche” Martínez, “El amor es un cultivo”.

Pero fue en 1987 cuando los amantes de la música vallenata le aplaudieron por “Recuérdame” de Gustavo Gutiérrez Cabello y el súper hit “Yo tenía un amigo” escrita por el maestro Rafael Manjarrés Mendoza, autor de “Señora” y “Versos bonitos”, entre otras.

Luego el repertorio creció con temas como “Por ti Valledupar”, “Enamorado de ella”, “Mis condiciones”, “Mi novia querida”, “el amor canta vallenato” y “Volá pajarito”.

Son 30 producciones discográficas con varias empresas discográficas. Más de mil presentaciones por todo el país, decenas de grabaciones de programas de televisión y ganador en seis oportunidades en el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla.

No para de cantar. Es lo que sabe hacer. Compone, busca versos bonitos, y lee poesía. Escucha con cuidado los acordeones, mide cada uno de los ritmos y sigue en las tarimas con su voz tronadora.

En esta pandemia acude a los estudios de grabación y hace vibrar los micrófonos como lo hace una buena voz de tenor.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here