Investigadores lasallistas resuelven problema de vivienda con novedoso sistema modular

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  • El 94% del territorio colombiano es rural. Como consecuencia de la guerra, Colombia se convirtió en el país con más personas en abandonar sus tierras de manera forzada que hoy buscan volver a sus territorios.
  • El proyecto de grado de Laura Díaz y Ana María Jiménez, estudiantes del programa de Arquitectura de la Universidad de La Salle y dirigido por el docente Carlos Nader, pasó de las maquetas y el laboratorio a ser el hogar de una familia campesina ubicada en las montañas de Nare a 73.4 km de San José del Guaviare.
  • El proyecto sistema habitacional emergente recibió mención de honor en la categoría de investigación en la Anual de Estudiantes de Arquitectura oraganizada por la Sociedad Colombiana de Arquitectos y fue calificado como una de las mejores tesis de grado por la Revista Archidaily, entre otros reconocimientos.
  • Los usos del sistema pueden ir desde vivienda, aulas de clase, cabañas de ecoturismo hasta agrupación multifamiliar.

Docentes investigadores y estudiantes de La Universidad de La Salle diseñaron una vivienda rural armable con piezas. Literalmente permite combinar módulos para construir numerosos modelos de vivienda acorde a las difíciles condiciones del campo colombiano.

“Eso significa que mediante distintas disposiciones de los módulos que conforman el sistema se puede lograr un lugar más alto, más ancho, más angosto, más liviano, en general, múltiples opciones para lograr techo y abrigo de forma flexible según el terreno y las necesidades de los habitantes”, asegura Carlos Nader, director del proyecto de grado y docente investigador de la Universidad de La Salle.

El nombre académico del proyecto es Sistema Habitacional emergente adaptable a zonas no interconectadas y una de las principales ventajas de esta creación 100% Lasallista es que está pensada para adaptarse a distintas necesidades de hospedaje.

“Para la Universidad de La Salle siempre ha sido una prioridad trabajar a favor del desarrollo rural y hacer aportes concretos a la calidad de vida de la gente, por eso, nuestro sistema, no se limita a una opción de vivienda, realmente puede adaptarse a diversas necesidades, de forma que también puede ser un modelo de cabañas para promover el turismo de naturaleza, una solución de aulas de clase en lugares alejados, una gran ciudadela ecológica donde cientos de familias uniendo fichas quedarían intercomunicadas dentro de sus viviendas. Las opciones pueden ser muchas”, explica Nader.

Los módulos pueden moverse y quitarse de acuerdo a las necesidades del usuario de la vivienda. La figura exterior es un triángulo que es una de las configuraciónes estructurales más resistentes que existen.

“Dar solución a las necesidades básicas de vivienda en zonas rurales es una semilla para que muchas cosas empiecen a cambiar, como volver a trabajar la tierra ayudando a que la gente se apropie de las lógicas productivas como motor de desarrollo”, afirma Alex Pérez, director del programa de Arquitectura de la Universidad de La Salle, quien agrega que “es necesario dar cucharadas de realidad a los estudiantes y mostrarles que lo que pasa afuera es la realidad más allá del aula, debemos sembrar la semilla para crear, pero también para impactar desde lo social para transformar nuestra realidad”.

Primer modelo ya está habitado

El primer beneficiado en disfrutar, probar y habitar este novedoso sistema es Yimer Castellanos, un joven campesino a quien el conflicto armado le quitó su hogar. Años después con mucho trabajo y esfuerzo logró adquirir un lote en San José del Guaviare, pero para llegar se necesita tractor, jeep, moto y canoa. Así que la remota ubicación, le hacía pensar que sería imposible tener casa propia.

Llegar a la vereda Nare, ubicada a 73.4 km de la ciudad de San José del Guaviare, con los módulos para construir la vivienda, fue uno de los mayores retos para el equipo. Pero por encima de todo, estuvieron sus hombros, los mismos que a pesar de las inclemencias de la selva recrudecidas por la temporada de lluvias, se mantuvieron firmes en la construcción de un aporte concreto y tangible desde la academia a la construcción de paz.

Contra todo pronóstico desde el primero de junio de 2018, este joven tiene casa propia. “Hoy día la vivienda ya se ha dado un proceso interesante de apropiación y adaptación de acuerdo con las necesidades y maneras de concebir una vivienda, propias de la familia que la habita; entre esta adaptación, se está dando la construcción de nuevos espacios anexos al módulo inicial, que fue uno de los derroteros del planteamiento original generado entre el grupo de estudiantes, profesores y la familia misma”,Comenta el Arquitercto Helmuth Ramos Kalonge, Coordinador del área de tecnología de la Facultad y miembro del LAB-LAHC.

Es importante señalar que Castellanos es egresado de Utopía, único Campus Universitario Rural de Colombia que desde Yopal, Casanare ofrece algo que parecía imposible crear, un sistema de becas con el que jóvenes campesinos de escasos recursos económicos y víctimas del conflicto armado, reciben la oportunidad de convertirse en Ingenieros Agronómicos.

Arquitectura llevada a la Colombia profunda

La Colombia rural representa el 94% del territorio. El país cuenta con 11.3 millones de hectáreas con potencial agrícola, de las cuales sólo es aprovechado el 35%, según cifras de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra). En este contexto, la restitución de tierras es uno de los ejes principales del acuerdo de paz y uno de los mayores retos para el posconflicto.

San José del Guaviare, donde se funden los Llanos Orientales y la selva del Amazonas es una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado. Yimer nació allí, viajó a Yopal para convertirse en ingeniero agronómico con la promesa de regresar y aplicar todo lo aprendido para el desarrollo social, político y productivo de su región.

Retados por las condiciones geográficas de las montañas y la humendad del clima, el grupo de arquitectos e investigadores tuvó que probar varios modelos y materiales hasta llegar a una adecuada combinación. La respuesta la encontraron en la fascinación humanos de unir piezas y armar figuras conforme sus gustos y necesidades.

Esta lógica aplicada a la Arquitectura fue la base de este proyecto construido principalmente con elementos prefabricados en madera, cerramientos en zinc y angeo. El reto no era simplemente elegir los materiales, era transportarlos hasta el lote que tiene la familia de Yimer, ubicado en la Vereda Nare de San José del Guaviare con un acceso casi imposible, debido a la ausencia de vías y a las condiciones del terreno.

“Miles de campesinos han llegado obligados a la ciudad a buscar oportunidades. Es triste que aunque quisieran estar en su tierra con sus costumbres y aportando al desarrollo del país tengan que migrar. Para nosotras, la Arquitectura es una oportunidad de que regresen al campo con una vivienda digna donde pueden satisfacer sus necesidades básicas”.

Sinergia, adaptabilidad y sostenibilidad principios del LAB-LAHC

La búsqueda de una solución siempre estuvo enfocada en la modularidad por la facilidad de este sistema. “Fue un arduo y apasionante proyecto de 11 meses, en los que participamos 4 profesionales que hacemos parte del Laboratorio Lasallista para la construcción del Hábitat Colombiano (LAB-LAHC) que es un espacio de creación donde diversos profesionales junto con estudiantes de modalidad de grado, del semillero y practicantes trabajamos para aportar a la solución de necesidades globales”, asegura Carlos Nader, director del proyecto de grado y docente investigador de la Universidad de La Salle.

Hoy la noticia es la vivienda de Yimer. Pero los objetivos del LAB-LAHC son a largo plazo. La meta es crear  alternativas adaptables para solucionar cientos de problématicas del país desde promover el aprovechamiento consciente de los recursos naturales y energéticos por ejemplo mediante dispositivos para el turismo ambiental, hasta llevar viviendas a lugares apartados y de escasos recursos.

“Queremos ir más allá de la teoría. Despertar sensibilidad social. Mover a los futuros profesionales a proyectar soluciones reales. Salirnos de nuestra zona de confort en la comodidad del aula para trabajar por la construcción del hábitat colombiano bajo los principios de sinergia, adaptabilidad y sostenibilidad”, narra emocionado Nader. 

Yimer, un beneficiado del programa.

La historia de Yimer, un joven campesino ejemplar

Durante 5 años este joven de sonrisa expresiva y ojos brillantes estuvo lejos de su hogar, preparándose y gestando el sueño de tener su propio cultivo de Cacao como parte de su proyecto de grado como beneficiario de Utopía, la iniciativa social de proyección social de la Universidad de La Salle que integra la combinación de oportunidades educativas y productivas para jóvenes de sectores rurales y de escasos recursos económicos.  

Pero, para hacer su sueño realidad, Yimer necesitaba contar nuevamente con dos tesoros que años atrás le robó la guerra, tierra para sembrar y un hogar para vivir con su familia. El reto, como para miles de colombianos, era empezar de nuevo.

Su caso sensibilizó al rector de la Universidad Hno. Alberto Prada Sanmiguel quien vió desde el programa de Arquitectura, el escenario perfecto para unir dos realidades: la del diseño desde la comodidad de la ciudad y la necesidad de vivienda desde la ruralidad.  

“Nosotros toda la vida hemos sido de campo. El objetivo de tener casa era el primer paso para construir sobre seguro las bases de una nueva vida que traiga prosperidad para mi familia.”, afirma Yimer.

El proyecto fue pensado inicialmente por las estudiantes para resolver las necesidades temporales de colombianos en estado de emergencia como un terremoto. Pero cuando el dueño y las creadoras se conocieron todo cambió.

“Al conocer a Yimer nos dimos cuenta de las condiciones, así que esto se convirtió en un sistema habitacional emergente, en otras palabras en una solución de vivienda integral adaptable para zonas rurales, en cualquier condición desde la montaña más alta hasta el caserío mas lejano”, explica Laura Díaz, estudiante de Arquitectura de la Universidad de La Salle.

Después de sortear varias dificultades, hoy la casa de Yimer es una realidad, con un área de 45.5 m2 construidos, cuenta con dos habitaciones, baño, cocina, sala comedor, servicio de agua y un kit solar para producir energía, es la base para construir un futuro de éxitos y prosperidad.

La familia Castellanos, involucrada desde el incio del proyecto, hoy está totalmente capacitada y cuenta con guías e instructivos para continuar ampliando y adaptando su vivienda de acuerdo a sus gustos y necesidades. 

 “Saber que este terreno es de mi familia y saber que esta es nuestra casa nos llena de felicidad y de impulso para salir adelante”, concluye Yimer muy entusiasmado.

Toda la filosofía del sistema está en el libro Arquitectura Alternativa Sostenible

“La naturaleza lo hizo antes y lo hizo mejor y es como un libro abierto que está ahí para consultarlo cuando queramos”, ese lema dirige el trabajo de Carlos Nader, docente investigador de la Universidad de La Salle quien además asegura que “la naturaleza es hermosa no porque quiere serlo, sino, porque funciona, no gasta fuerzas tratando de proyectar belleza, toda su energía es utilizada para responder a las particularidades de su entorno”.

Crear sinergia con el medio ambiente, buscar lograr una arquitectura armoniosa con la naturaleza y su geometría es el tema central del libro, Arquitectura Alternativa Sostenible de Ediciones Unisalle que será presentado en la Feria del Libro en Corferias del 25 abril al lunes 6 mayo 2019.

“Debemos aprender a convivir en armonía con el contexto como lo hacían nuestros ancestros, por ejemplo, podríamos considerar aplicar el concepto de multifragmentación de esfuerzos en las edificaciones,  esto significa, que cuando se espera un esfuerzo muy grande sobre un elemento y requiere que este resista, el impulso inicial es hacer las estructuras más fuertes, grandes, pesadas y con más material, desconociendo que la naturaleza demuestra que si fragmentamos ese esfuerzo usando muchos elementos pequeños, y aparentemente frágiles, la carga ya no es la misma que estaba al principio”, puntualiza Nader.

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