Eleonora Martin, cucuteña que narra su vida, para aceptar lo que ahora es

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Por Claudio Ochoa

Exponente de las letras nortesantandereanas en la Filbo 2019

ELEONORA MARTIN ABRAJIM, así con mayúsculas enfatizadas, así se define esta mujer vigorosa en cuerpo y espíritu: “Cucuteña!, colombiana y a su vez italiana con sazón libanés. Una mezcla de colores, culturas y sabores únicos, identificados con un solo sello, el de Eleonora Martin Abrajim.”

Primero que escritora fue pintora. En resumen, creo, su sentir lo expresa en letras y en diseños de fuerte colorido. Lo enfatiza. “Antes que nada, soy pintora, siempre he pintado, en mis tiempos de descanso pinto, me encanta la noche para crear, me gusta el silencio, pinto las paredes, las sillas, los bancos, las palabras. Quise ilustrar mi libro con mis obras, con mis colores. También escribo poemas, y también parte de mi ser es cocinar y comer rico”.

Alguien lo dijo, y solo lo transcribo. Tras una trayectoria de 30 años en el medio artístico, Eleonora retoma una nueva fuente de inspiración. Gracias a sus trabajos psicológicos ella se enfoca en la mujer; en esa que vive mundos de colores y fantasías, que intenta reinventar sus historias dando calma, color y tranquilidad a sus agonías, plasmando en sus cuadros la abstracción de la antología del cambio, de una nueva era y un nuevo ser.

Reinventando su técnica, toma su don, abre su mente y su imaginación para traerles a ustedes sus obras, obras que solo salen del corazón porque son hechas 100% con amor.

Durante estos días es parte del pabellón nortesantandereano en la Filbo, con su nueva obra “No soy perfecta, pero soy feliz”.

Carátula de su libro.

LA PSICÓLOGA, LA POETA, LA ARTISTA

Eleonora pertenece a la generación del 56 (me lo recuerda), época de la Cúcuta tranquila, de las casas inmensas y adornadas con gigantescas palmeras, cuando la ciudad nos parecía una urbe, pues no conocíamos mundo. El río Pamplonita era tan puro como nuestro espíritu infantil, el clima frío que congregaba a gran parte del turismo cucuteño estaba en Pamplona y en Venezuela conocíamos las más modernas tecnologías. Para muchos cucuteños mayores es familiar recordar que nuestros personajes de entonces eran el padre Jordán (activista político durante la violencia liberal conservadora), Elisa Cuellar “La Reina” (una señora bien madura, vestida como toda una adolecente que caminaba y caminaba, encantada con los piropos) y “Trompoloco” (Carlos Ramírez París, gran periodista y empresario radial de la época).

Es psicóloga con máster en “Psicología en Situaciones Críticas”. Profesión que ha ejercido ampliamente en Norte de Santander.

A la vez ha sido poeta reconocida, que canta:

“…Llévame, llévame donde las golondrinas hacen nido

allá donde hace frío,

allí quiero estar contigo, encender el fuego y abrigarnos,

nacer en tus ojos como chispas, y quedarme dormida entre tus brazos…”

Pintora de mil colores y flores y semblantes, con muchas exposiciones en Pamplona, Cúcuta, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Venezuela y Cuba. Mención especial IV Salón Regional de Artes Visuales, Zona Nororiental, Pamplona.

(Y aquí entre nos: cosas de juventud y de la moda entonces. Fue Señorita Norte de Santander en 1973, en el Reinado de Cartagena, y Reina de los Periodistas).

Sus obras de arte.

ESCRITORA QUE REFLEJA SU SER

Comenzó su oficio de escritora por pura curiosidad. Claro que lo necesitaba, debía expresar su vivencia de mujer.

–¿De dónde surgió su obra “¿No soy perfecta, pero soy feliz”?

–Hubo una oferta por internet donde decían que para escribir un libro no se necesitaba mucho tiempo, me llamó la atención, me inscribí en el curso, y con los tips que recibí, se fue creando. Uno de estos consejos era que teníamos que contar algo real de nuestra vida, que le llegara al corazón de la gente.

Así empecé con mucho susto, a escribir mi propia historia.

Escribí lo que más conozco, lo que soy yo, mis miedos, mis vivencias, mis complejos, lo que he sentido, lo que estaba escondido por tantos años en mí.

–¿Aplica la psicología en su obra? ¿Cómo es el asunto?

–Claro que sí aplica. Ya que la Psicología estudia el proceso evolutivo del ser humano, inicio mi propia historia desde mis orígenes, pasando por mi infancia, adolescencia, la mujer, la que soy ahora.

–¿Qué le ha impedido intentar la perfección?, ¿qué de ello narra en su obra?

–Los condicionamientos mentales, sociales, espirituales, impuestos en el proceso de socialización. Narro todo el proceso, hasta tomar la decisión de ser yo, a mi manera, aceptando la mujer que soy ahora.

–Y la felicidad, ¿cómo la está logrando?, ¿cómo la mantiene?

–Disfrutando el universo, viviéndolo con gozo, con gratitud, con admiración, amando todo, siendo real, auténtica, de mis emociones, sentimientos, pensamientos. Aceptando mis aciertos y mis desaciertos.

Procesando y reconociendo que en cada instante de mi vida necesito a Dios, de su sabiduría para poder vivir con entendimiento, y disfrutar el aquí y ahora, sin ansiedad, sin miedos.

–¿Podemos ser felices en medio de tanta violencia, tanta pobreza, tanta incertidumbre, como parece ser la norma en nuestro país de hoy?, ¿cuál es su fórmula?

–Se que hay mucha injusticia, dolor, pobreza, incertidumbre, creo que fórmulas no hay, pero sí principios y valores, como tener fe, que me hizo nacer la esperanza.

–¿En su obra intenta un manual de consejos para mujeres en condición similar?

–En mi obra intento dejar herramientas que me sirvieron para salir adelante. Mas que consejos, es un compromiso con la mujer. Merecemos ser felices.

–En un medio como el de nuestro departamento, ¿priman los prejuicios?, ¿qué clase de prejuicios?, ¿cómo superarlos?

–Sí, priman y hay muchos prejuicios, sociales, religiosos, políticos. Estos siempre han estado y seguirán estando, haciéndonos frágiles, inseguros, empobreciéndonos y limitando nuestro desarrollo humano, cohibiendo nuestra libertad de ser. ¿Qué cómo superarlos?, reconociéndolos.

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